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Ingredientes

Omega 3 y Omega 6, Acidos Grasos Poliinsaturados

LAS GRASAS


Las grasas son un nutriente necesario y muy importante para el cuerpo ya que:


- Son la mayor fuente de energía.


- Son fundamentales para el transporte de oxigeno a las células.


- Constituyen los bloques con los que se construyen hormonas y membranas celulares.


Pero no sólo es necesario aportar grasas al cuerpo, igual de importante es el equilibrio en el tipo de grasas que damos al organismo.


Las grasas más abundantes en el cuerpo humano y en la dieta son los triglicéridos. Los triglicéridos se dividen en componentes más sencillos o ácidos grasos. Estos a, su vez, pueden ser:


- Saturados


- Monoinsaturados (cómo el ácido oleico, proveniente del aceite de oliva)


- Poliinsaturados (como el aceite de nuez)


LOS ÁCIDOS GRASOS


Los ácidos grasos difieren en el número de átomos de carbono que tienen y en el tipo y número de enlaces que hay entre estos átomos:


- Los ácidos grasos de cadena corta (tienen menos de 8 átomos) son asimilados directamente por vía sanguínea durante la digestión y, son, sobre todo, una fuente de energía.


- Los de cadena larga (14-18 átomos) y muy larga (+20) se asimilan por vía linfática y su papel es tanto estructural (formación de las membranas celulares) como funcional (precursores de principios activos).


Si no hay más que enlaces simples entre los átomos de carbono se dice que el ácido graso está saturado. Si existen uno o varios enlaces dobles en las cadenas de carbono, el ácido graso se llama insaturado. Si hay un solo enlace doble es monoinsaturado y, si hay más de uno, poliinsaturado.


Los conocidos Omega-3 y Omega-6 son ácidos grasos poliinsaturados. Dos de ellos (el linoléico y linolénico) se denominan ácidos grasos ESENCIALES porque el organismo no puede sintetizarlos y deben ser aportados por la alimentación.


LAS LIPOPROTEINAS Y EL COLESTEROL


Una vez digeridas y absorbidas las grasas o triglicéridos, unas moléculas llamadas lipoproteínas los transportan por el cuerpo. Frecuentemente se usan los términos de colesterol bueno y malo para simplificar y ayudar a entender el proceso de las lipoproteínas.


El colesterol es una grasa presente en nuestro organismo. Cuando existe un exceso de colesterol, al circular por la sangre se adhiere a las paredes interiores de los vasos sanguíneos, dificultando el paso de la sangre. Como consecuencia, los vasos se espesan y se endurecen, haciendo que la sangre circule cada vez con mayor dificultad hasta llegar a obstruirlas por completo. Entonces se impide que el oxígeno llegue a las células y esto puede provocar infartos y trombosis.


Las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) y las de baja densidad (LDL) transportan las grasas (y el colesterol) del hígado a las células; mientras que las lipoproteínas de alta densidad (HDL) lo hacen al revés, es decir, llevan las grasas (y el colesterol) de las células al hígado para ser eliminadas. El exceso de LDL transportando grasas y colesterol, implica exceso de colesterol que se va depositando en las paredes de los vasos sanguíneos. En cambio, las lipoproteínas HDL recogen el colesterol depositado en las arterias para eliminarlo. Así, se habla de “colesterol malo” al referirse al colesterol que llevan las LDL y “colesterol bueno” cuando se habla del colesterol HDL.


Por lo tanto, niveles altos de LDL y VLDL (o colesterol malo) están asociados al riesgo de sufrir problemas cardiovasculares; por el contrario, niveles altos de HDL se asocian a un bajo riesgo de infartos, trombosis y arteriosclerosis, entre otros.


Mientras los ácidos grasos saturados elevan el colesterol malo (VLDL y LDL), los instaurados no lo elevan o incluso lo disminuyen y, algunos (los poliinsaturados), también mejoran el nivel de colesterol bueno (el HDL). De este modo, se puede concluir que la principal medida para mantener unos niveles óptimos de colesterol es mantener las lipoproteínas LDL o colesterol malo bajo y tener, a la vez, niveles al alza de lipoproteínas HDL ó colesterol bueno que es el que hace de coche escoba.


La cantidad que consumimos de estos ácidos grasos determina la composición de nuestros tejidos, por lo que lo debemos equilibrar la ingesta de diferentes fuentes de ácidos grasos. Una proporción equilibrada sería tomar un 50% de monoinsaturados, 25% de ácidos grasos saturados y un 25% de grasos poliinsaturados.


De hecho, existen diversos problemas de salud que provienen precisamente de un desequilibrio en los ácidos grasos en el cuerpo: alergias, artritis en todas sus formas, esclerosis en placas, asma, enfermedades cardiovasculares, trombosis, cáncer, dismenorrea, hipertensión arterial, endometriosos, etc.


¿POR QUÉ SON TAN SALUDABLES?


Por sus efectos sobre:


- Las lipoproteínas, como ya hemos comentado.


- En el mantenimiento de la fluidez sanguínea.


- Mejora de la presión arterial.


- Diabetes.


- Desarrollo cerebral y otras neuropatías (gracias al papel de los ácidos Omega-3).


- Síndrome premenstrual (los ácidos grasos poliinsaturados son precursores de las prostaglandinas que son responsables de multitud de reacciones esenciales en el organismo).


¿CÚANDO TOMAR UN SUPLEMENTO DE ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS?


Tiene sentido por lo saludables que son los ácidos grasos esenciales poliinsaturados a muy variados niveles.


Se puede argumentar que la Dieta Mediterránea es una dieta que cumple con las proporciones recomendables. Pero el estilo de vida actual así como los procesos productivos de los alimentos no siempre aseguran que sea así.


Por tanto, tiene mucho sentido un suplemento a modo de prevención y como medio para asegurar el aporte adecuado de ácidos grasos insaturados logrando el equilibrio conjunto de todos los tipos de grasas.

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